Alejamiento existencial

Paul Tillich ha construido una teoría sobre el pecado que se basa mucho en el existencialismo. Señala que varios mitos antiguos hacen responsables de la caída a los humanos. En estos mitos, entre los cuales incluye el relato bíblico, tanto las figuras sub-humanas como las supra-humanas influyen en la decisión del hombre. En la Biblia la serpiente es la que induce a los humanos a pecar. Tillich rechaza claramente que se pueda entender Génesis 3 de forma literal, y lo reemplaza con una reinterpretación.

La doctrina de Tillich sobre Dios es que Dios es la base o el poder de ser de todo lo que es, en lugar de un ser como tal. Todo lo que es existe debido a su participación en esta base de la existencia. Sin embargo, el estado humano de existencia, es un estado de alejamiento: de la base de la existencia, de otros seres y de sí mismo. En cierta manera este alejamiento es un equivalente de lo que en el cristianismo se ha denominado tradicionalmente “pecado.” “El problema del hombre es el alejamiento, pero el alejamiento es pecado,” dice Tillich. No obstante alejamiento no es exactamente lo mismo que pecado, ya que “pecado” hace referencia a algo que no está incluido en el concepto de separación, esto es, el acto personal de dar la espalda a aquello a lo que pertenecemos. Si el alejamiento es el estado de no ser lo que uno esencialmente es y debería ser, el pecado es el acto de alejarse, de dar un paso consciente hacia la separación. Es necesario distinguir entre la esencia humana, aquello que se pretendió que fueran los humanos y para lo que se les creó, y su existencia, lo que son empíricamente. Para los humanos, existir es estar en un estado de alejamiento. Existencia y alejamiento coinciden.

Los que mantienen una interpretación literal del Génesis hablan de un momento en el tiempo en el que la humanidad no estaba alejada o, según sus términos, no era pecaminosa. Su posición es que la caída cambió las estructuras de la naturaleza; la maldición divina sobre Adán y Eva trajo consigo un cambio de naturaleza en ellos y en torno a ellos. Se produjo un cambio de esencia a existencia en el tiempo. Tillich es enfático al rechazar esta idea: “La noción de un momento en el tiempo en el que el hombre y la naturaleza cambiaron del bien al mal es absurda, y no tiene fundamento ni en la experiencia ni en la revelación.” Su alternativa es: “La creación y la caída coinciden en la medida en que no existe un momento en el tiempo y en el espacio en que se llevara a cabo la creación de la bondad y empezara a existir.” Tillich mantiene que esta es la única posición posible para cualquiera que rechace la interpretación literal de la historia de la caída y tome en serio la realidad del alejamiento tal como se ve en todas partes. “La creación llevada a cabo y la existencia alejada son idénticas. Sólo el literalismo bíblico tiene el derecho teológico de negar esta afirmación. El que excluye la idea de una etapa histórica de bondad esencial no debería tratar de escapar de las consecuencias.”

Niebuhr, entre otros, ha señalado un problema en la posición de Tillich. Si la creación y la caída coinciden, entonces ¿el punto de vista de Tillich no está cerca del de Orígenes, que los humanos cayeron en una existencia anterior, y que por lo tanto son pecadores desde el nacimiento? Podría parecer que el pecado se hiciera necesario y se identificara con la finitud. Consciente de la crítica, Tillich admite que la indecisión de muchos críticos a aceptar la identidad de la creación y la caída está “causada por su temor justificado a que el pecado se pueda convertir en una necesidad racional, como en los sistemas puramente esencialistas.” Sin embargo, insiste en que, una vez creados por Dios, los mismos niños recién nacidos caen en un estado de alejamiento existencial. Al ir madurando, reafirman 

su estado de alejamiento en actos de libertad que implican responsabilidad y culpa. Tillich afirma que son las acciones humanas libres y responsables de cada persona las que producen el alejamiento.

Tillich está presentando un esquema destemporalizado. Por lo tanto, la raza humana no fue inocente en un momento del tiempo, y en otro cayó y fue culpable o se alejó. Más bien, en cada momento, todas las personas se alejan por su propia elección. Tillich, según el existencialismo con el cual trabaja, caracterizaría al hombre tanto como caído y como no caído en cada momento de experiencia; estas categorizaciones no se pueden compartamentalizar en esquemas temporales de un antes y un después. Por tanto, la esencia de lo creado es buena, pero nosotros las criaturas siempre utilizamos nuestra libertad de manera que caemos en el estado de alejamiento.

¿Ha resuelto realmente Tillich el problema? Si tiene algún sentido decir que la creación y la caída coinciden, ¿la libre elección o la reafirmación de la alineación no debe de alguna manera estar contenida en nuestra creación? Si todos escogen sin excepción de la misma manera, ¿la caída no es prácticamente un resultado de la creación? Tenga también en cuenta que Tillich ha excluido cuidadosamente cualquier posibilidad de caída en algún momento del tiempo y el espacio. Es necesario resolver, o al menos clarificar, la tensión entre la libertad para escoger y la coincidencia de la creación y la caída.