Error
Más abundantes son las referencias al pecado como error, esto es, la tendencia del hombre a extraviarse, a cometer errores. Los términos principales del Antiguo Testamento son 'shagah' y'shagag', sus derivados y las palabras relacionadas con ellos. 'shagah' se utiliza tanto de forma literal como figurativa. En su sentido literal se utiliza para ovejas que se extravían del rebaño (Ez. 34:6) y borrachos que tropiezan y se tambalean (Is. 28:7). Aunque el nombre relacionado ('mishgeh') se utiliza para un error accidental en Génesis 43:12, el verbo por lo general hace referencia a un error en la conducta moral. El contexto indica que la persona que comete el error es responsable de su acción. Un ejemplo particularmente claro lo encontramos en 1 Samuel 26:21. Saúl quería matar a David, pero David perdona la vida a Saúl. Saúl dice: “He pecado; vuelve, David, hijo mío, que ya no te haré ningún mal, porque mi vida ha sido estimada preciosa hoy a tus ojos. He obrado neciamente, he cometido un gran error.”
El verbo 'shagag' y el nombre relacionado con él 'shegagah' aparece principalmente en los pasajes de rituales. Entre los pasajes no rituales, Génesis 6:3 parece hacer referencia a las debilidades humanas, y su propensión al error. El Señor dice: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; pero vivirá ciento veinte años.” En otros dos casos, Salmos 119:67 y Eclesiastés 10:5, el error parece ser culpable. El segundo pasaje dice: “Hay un mal que he visto debajo del sol, a manera de error emanado del príncipe.” Job 12:16 parece que también hace referencia al error culpable. Los pasajes rituales en muchos casos tienen que ver con el descubrimiento de que la ley del Señor ha sido involuntariamente quebrantada por ignorancia o por error de juicio (por ejemplo, Lv. 4:2-3, 22-24, 27-28; Núm.15:22-29). En Levítico 22:14 tenemos el caso de alguien que por equivocación come la comida que solo pueden comer los sacerdotes. Aunque se hizo por error, el hecho de que se le impusiese una pequeña multa es indicativo de que la parte ofensora debería haber tenido más cuidado. Este sentido de la responsabilidad de los errores de uno también se puede llevar a otros ejemplos.
Más común que 'shagah' o 'shagag' es'ta’ah' que aparece aproximadamente cincuenta veces en el Antiguo Testamento. El significado básico es “errar o desviarse.” También se utiliza para perplejidad (Is. 21:4). Isaías habla de pecadores que yerran en espíritu (29:24). El término se refiere más a un error deliberado que a un error accidental.
En el Nuevo Testamento, el término que denota con más frecuencia pecado como error es 'planōmai'. Resalta la causa de que uno se extravíe, esto es, ser engañado. Sin embargo, extraviarse por resultar engañado a menudo es un error evitable, como indican frases del tipo: “Mirad que nadie os engañe” y “No os engañéis” (Mr. 13:5-6; 1 Co. 6:9; Gá. 6:7; 2 Ts. 2:9-12; 1 Jn. 3:7; 2 Jn. 7). La fuente de este extravío pueden ser espíritus malignos (1 Ti. 4:1; 1 Jn. 4:6; Apoc. 12:9; 20:3), otros humanos (Ef. 4:14; 2 Ti. 3:13) o uno mismo (1 Jn. 1:8). Sin importar cuál sea la fuente, los que caen en un error saben o deberían saber que se han extraviado. Jesús comparaba a los pecadores con ovejas descarriadas (Lc. 15:1-7), y también señalaba que el error de los saduceos era que ni conocían las Escrituras ni el poder de Dios (Mr. 12:24-27). El pecado contra la naturaleza se denomina error en Romanos 1:27, y en Tito 3:3, Pablo describe a los que viven sin Cristo como “insensatos, rebeldes y extraviados.” En Hebreos la gente en el desierto se caracterizaba por extraviarse en sus corazones (3:10). El sumo sacerdote trataba gentilmente los pecados de los ignorantes y los inconstantes, ya que él mismo estaba sujeto a ese tipo de debilidades; no obstante, había que ofrecer sacrificios por esos pecados (5:2-3).
De lo anterior parece deducirse que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento reconocieron varios errores como pecado, aunque eran claramente errores inocentes, actos cometidos por ignorancia, para los cuales no se imponía pena (o sólo una pequeña multa). Evidencias de esto se pueden ver en la designación de ciudades de refugio para los que habían matado inintencionadamente a alguien (Núm. 35:9- 15, 22-28; Js. 20). Por supuesto, actos como el asesinato involuntario están más en la línea de los accidentes que de la ignorancia. Sin embargo, en la mayoría de los casos, lo que la Biblia denomina errores sencillamente no deberían haber ocurrido: la persona debería haberlo sabido y era responsable de estar informada. Aunque estos pecados son menos atroces que los deliberados, el individuo todavía sigue siendo responsable de ellos y por lo tanto llevan una pena unida a ellos.
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