Teología en la era posmoderna

Cualquiera que sea nuestra descripción exacta y nuestra evaluación del cambio posmoderno, debemos reconocer y admitir que se está produciendo y que la era moderna está cambiando o está muriendo. Si intentamos hacer teología en esta época, simplemente no podemos ignorarlo. Sin embargo, tengamos en cuenta que el posmodernismo no será la forma definitiva de la cultura y el pensamiento.

Más pronto o más tarde –y basándonos en la reciente historia de la cultura, probablemente más bien pronto– será desplazada por lo que aquí podemos llamar “post-posmodernismo,” cualquiera que sea la forma que tome. No nos atrevemos a atarnos demasiado a lo que también es una forma pasajera. La terminología utilizada puede engañarnos. El término moderno sugería que la forma definitiva había llegado, en contraste con todas las formas premodernas. Moderno, por definición, parece significar contemporáneo. De forma similar, posmoderno parece como si fuera todavía más contemporáneo. Lo que debemos hacer es preguntarnos a nosotros mismos qué categorías utilizamos, qué lógica empleamos, qué juegos lingüísticos usamos cuando hablamos de periodos o ideologías diferentes. Parece que hay que encontrar ciertos elementos de racionalidad comunes al enfoque premoderno y al moderno, y que estos están también necesariamente presentes en la presentación del pensamiento posmodernista, incluso cuando la teoría que está siendo presentada parezca negarlo.
 
Señalemos, primero, que lo que nos proponemos hacer aquí es preparar un punto de vista genuinamente posmoderno, y no simplemente volver al periodo premoderno. Aunque el contenido de nuestra teología puede que no sea demasiado diferente del de los premodernos, hemos examinado el periodo moderno y algunos de los cambios que introdujo no pueden o no deben ser revocados. No estamos preparados para dar a cambio nuestros ordenadores y escribir con pluma y pergamino. Los avances modernos en medicina han de ser celebrados. Los logros de la tecnología incluyen muchos factores de valor.
 
Más allá de esto, hay ciertas concepciones ideológicas dentro de la mentalidad posmoderna que no podemos, no necesitamos y no deberíamos rechazar o resistir. Por ejemplo, aunque la psicología de Freud ha sido ampliamente desacreditada, la perspectiva de que la personalidad humana incluye una gran zona de inconsciencia que influye poderosamente en el comportamiento humano supone un avance en el entendimiento. De la misma manera, no es probable que haya que anular las teorías de Einstein sobre la relatividad general y especial para volver a las ideas de Newton, aunque éstas desde luego tengan que ser modificadas. No podemos ni necesitamos hacer nuestra teología como si la geología no nos hubiera dado cierto conocimiento sobre la edad de la tierra.