Varios puntos de vista sobre la iluminación

La ortodoxia escolástica del siglo XVII mantenía virtualmente que la autoridad es solo la Biblia. En algunos casos ésta también ha sido la posición del fundamentalismo americano del siglo XX. Los que defienden esta posición ven una cualidad objetiva en la Biblia que automáticamente le pone a uno en contacto con Dios; esto puede traer como un resultado un punto de vista sacramental de la Biblia.

Por otra parte, algunos grupos consideran al Espíritu Santo como la autoridad principal de los cristianos. Algunos grupos carismáticos, por ejemplo, creen que la profecía especial se está produciendo hoy. El Espíritu Santo está dando nuevos mensajes de Dios. En la mayoría de los casos, se considera que estos mensajes explican el verdadero significado de ciertos pasajes bíblicos. Por lo tanto, la opinión es que aunque la Biblia es autoridad, en la práctica, con frecuencia, no se podría encontrar su significado sin la acción especial del Espíritu Santo.

En realidad es la combinación de estos dos factores lo que constituye la autoridad. Los dos son necesarios. La palabra escrita, interpretada correctamente, es la base objetiva de la autoridad. La iluminación interior y la obra persuasiva del Espíritu Santo es la dimensión subjetiva. Esta dimensión dual previene por una parte contra la verdad estéril, fría y seca y por otra contra el fervor desacertado. Juntas producen una madurez que es necesaria en la vida cristiana.