Monarquismo dinámico de la Trinidad

En los siglos II y III, se hicieron dos intentos de llegar a una definición precisa de la relación entre Cristo y Dios. A ambos puntos de vista se les ha conocido con el nombre de monarquismo (literalmente “soberanía única”), ya que ellos resaltaban la idea de la singularidad y unidad de Dios, pero sólo el segundo reclama esa designación. Un examen de estas dos teologías nos ayudará a entender mejor el punto de vista en el que finalmente se instaló la ortodoxia cristiana.

El que originó el monarquismo dinámico fue un mercader de pieles bizantino llamado Teodoto, que lo introdujo en Roma hacia 190 d.C. En muchas áreas de la doctrina, como la de la omnipotencia divina, la creación del mundo e incluso el nacimiento virginal de Jesús, Teodoto era completamente ortodoxo. Sin embargo, mantenía que antes del bautismo Jesús era un hombre normal, aunque totalmente virtuoso. En el bautismo de Jesús, el Espíritu, o Cristo, descendió sobre él, y desde ese momento realizó actos milagrosos de Dios. Algunos de los seguidores de Teodoto mantenían que Jesús en realidad se hizo divino en este momento o tras la resurrección, pero el mismo Teodoto negaba esto. Jesús era un hombre ordinario, inspirado pero no habitado por el Espíritu.

Un representante posterior de este tipo de enseñanza fue Pablo de Samosata, que expuso sus ideas a principios de la segunda mitad del siglo III y fue condenado en el sínodo de Antioquía en 268. Decía que la Palabra (el Logos) no era una entidad personal, con subsistencia propia; esto es, Jesucristo no era la Palabra. Más bien, el término hace referencia al mandamiento y la ordenanza de Dios. Dios ordenaba y cumplía lo que deseaba mediante Jesús el hombre. Este es el significado de “Logos.” Si hay un elemento común entre los puntos de vista de Teodoto y Pablo de Samosata, es el de que Dios estaba presente de forma dinámica en la vida de Jesús el hombre, pero no hay una presencia real sustantiva de Dios dentro de él. El monarquismo dinámico nunca fue un movimiento extendido y popular. Tenía un toque racionalista, y tendía a ser un fenómeno bastante aislado.

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