La enseñanza bíblica sobre el pecado social

En su mayor parte, el pecado del que hemos estado hablando hasta ahora es el pecado individual: acciones, pensamientos y disposiciones que caracterizan a los seres humanos individuales. Sin embargo, las Escrituras también hacen frecuentes referencias al pecado de grupo o pecado colectivo. Un caso es el contexto de Isaías 1:18: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” Es instructivo apreciar los cursos de acción que el Señor prescribe en los dos versículos que preceden inmediatamente: “Lavaos y limpiaos, quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos, dejad de hacer lo malo, aprended a hacer el bien, buscad el derecho, socorred al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.” Está claro que Dios está hablando de las condiciones opresivas de las que hace responsable a la sociedad.

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