Teorías del pecado original
Todos nosotros, parece que sin excepción, somos pecadores. Con esto queremos decir no sólo que todos pecamos, sino que tenemos una naturaleza depravada y corrupta que nos inclina tanto hacia el pecado que este nos resulta prácticamente inevitable. ¿Cómo puede ser esto? ¿Cuál es la base de este hecho sorprendente? ¿No habrá algún factor común obrando en todos nosotros? Es como si algún antecedente o un factor anterior en la vida condujera al pecado universal y a la depravación universal. Pero ¿cuál es el factor común al que a menudo se denomina pecado original? ¿De dónde se deriva y cómo se transmite y comunica?
Encontramos la respuesta en Romanos 5: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (v. 12). Este pensamiento se repite de varias maneras diferentes en los versículos sucesivos: “porque si por la transgresión de aquel uno muchos murieron” (v. 15); “el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación” (v. 16); “Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte” (v. 17); “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres” (v. 18); “Así como por la desobediencia de un hombre muchos fueron constituidos pecadores” (v. 19). Pablo ve algún tipo de conexión causal entre lo que hizo Adán y la pecaminosidad de todas las personas en todos los tiempos. Pero ¿cuál es exactamente la naturaleza de la influencia ejercida por Adán sobre los humanos y por qué medios opera?
Se han hecho varios intentos para entender y dilucidar esta influencia de Adán. Vamos a examinar y evaluar cada uno de estos intentos:
Crea tu propia página web con Webador