Irreligiosidad

El pecado también es denominado irreligiosidad, en particular en el Nuevo Testamento. Una palabra prominente es el verbo 'asebeō'. Los encontramos particularmente en Romanos, 2 Pedro y Judas. “Impiedad” y sus afines puede ser la mejor manera de traducirlo.

Las palabras 'adikeō', 'adikiay 'adikostambién denotan irreligiosidad, o la ausencia de rectitud. Las palabras de esta familia a menudo aparecen en contextos legales donde significan incumplimiento de los deberes para con los dioses. En la Septuaginta se utilizan para traducir distintos términos hebreos; 'adikeō' se utiliza para no menos de veinticuatro palabras. La forma nominal se encuentra principalmente en singular, lo cual algunos han considerado como indicativo de que la idea de los pecados individuales ya se había acercado más a la idea más amplia de pecado.

La 'dikēo justicia con la que se contrasta 'adikia' era originariamente la justicia del tribunal. Por lo tanto en el Nuevo Testamento 'adikia' es injusticia o, en un sentido más amplio, irrectitud. Es la incapacidad para vivir a la altura del estándar de rectitud. En 1 Corintios 6:9 Pablo pregunta: “¿No sabéis que los injustos ['adikoi'] no heredarán el reino de Dios?” Y en Colosenses 3:25 dice: “Pero el que actúa con injusticia ['adikōn'] recibirá la injusticia ['ēdikēse'] que haya cometido, porque no hay acepción de personas.” De este y otros textos del Nuevo Testamento concluimos que 'adikia' es comportamiento contrario al estándar de rectitud, aunque ese estándar puede que no esté identificado concretamente como ley.

Un término adicional en este grupo es el nombre 'anomia' junto con el adjetivo 'anomos' y el adverbio 'anomōs'. No son muy comunes en el Nuevo Testamento. De una forma u otra son obviamente la negación de 'nomos', “ley”). Hay dos sentidos básicos. Pablo utiliza el adjetivo y el adverbio para referirse a personas que no tienen la ley judía, o sea, los gentiles (Ro. 2:12; 1 Co. 9:21) y Pedro probablemente utiliza el adjetivo de manera similar en Hechos 2:23. Sin embargo, más a menudo estas palabras hacen referencia a los que infringen la ley en general, ya sean judíos o gentiles. Pedro dice de Lot que “afligía cada día su alma justa viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos” (2 P. 2:8; ver también 2 Ts. 2:8; 1 Ti. 1:9). Los gentiles, aunque no tenían la ley judía, no obstante tenían una ley divina, que constantemente quebrantaban. La palabra 'anomia' nunca hace referencia a quebrantar la ley en el sentido estricto de la ley mosaica, sino en el de infringir la ley de Dios en el sentido más amplio. Los únicos usos de 'anomia' en los evangelios sinópticos son cuatro ejemplos en Mateo (7:23; 13:41; 23:28; 24:12). En cada caso es Jesús quien utiliza el término; en cada caso se trata de un incumplimiento de la ley universal que todo el mundo conoce; en cada caso el contexto alude al juicio que tendrá lugar con la segunda venida de Cristo. Varios otros pasajes del Nuevo Testamento hablan de la violación de la ley de Dios en un sentido más amplio y aparecen en contextos que hacen referencia a la segunda venida de Cristo y al juicio (por ejemplo, 2 Ts. 2:1-12; 1 Jn. 3:2, 4). Ryder Smith resume: “Cada vez que se utiliza anonia, están presentes los conceptos de ley y juicio, y en ejemplos característicos y más numerosos, la referencia que se hace no es a la ley judía, sino a todo lo que cualquier hombre sabe que Dios ha ordenado.” Es de destacar que cuando Pablo hace referencia a la violación de la ley de los judíos, utiliza otra palabra, (paranomeō, Hch. 23:3).

 

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