Características de la unión con Cristo

¿Qué significa la unión con Cristo positivamente? Para entender el concepto, señalaremos varias características de la unión. No debemos esperar entender este asunto completamente, ya que Pablo habló de él como de un misterio. Comparando la unión entre Cristo y los miembros de su iglesia con la unión entre un esposo y una esposa, Pablo dijo: “grande es este misterio” (Ef. 5:32). Se estaba refiriendo al hecho de que el conocimiento de esta unión es inaccesible para los humanos sin una revelación especial de Dios. Es “el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos. A ellos, Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, esperanza de gloria” (Col. 1:26-27).

1. La primera característica de nuestra unión con Cristo es que es judicial en naturaleza. Cuando el Padre nos evalúa o juzga ante la ley no nos considera solos. Dios siempre ve al creyente en unión con Cristo y mide a los dos juntos. Por lo tanto, no dice: “Jesús es recto, pero el hombre no es recto”. Ve a los dos como uno y dice: “Son rectos”. Que el creyente es recto no es una ficción ni una interpretación errónea. Es la evaluación correcta de una entidad legal nueva, una corporación que se ha formado como tal. El creyente se ha incorporado en Cristo y Cristo en el creyente (aunque no exclusivamente). Todos los bienes de cada uno ahora son poseídos por el otro. Desde una perspectiva legal, los dos son ahora uno.

2. Esta unión es espiritual. Esta unión tiene dos significados. Por una parte la unión la efectúa el Espíritu Santo. Es una relación íntima entre Cristo y el Espíritu Santo, más íntima de lo que a menudo nos damos cuenta. Esto queda claro en 1 Corintios 12:13: “porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. Observe también que en Romanos 8:9-11 Cristo y el Espíritu son intercambiables: “Pero vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios está en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, pero el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús está en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros.” John Murray dice: “Cristo vive en nosotros si su Espíritu vive en nosotros, y vive en nosotros mediante el Espíritu”. "El Espíritu es el lazo de esta unión”.

El Espíritu Santo no sólo trae nuestra unión con Cristo; es una unión de espíritus. No es una unión de personas en una esencia, como en la Trinidad, ni de naturalezas en una persona, como en la encarnación de Jesucristo. No es una unión física, como en la soldadura de dos piezas de metal. Es en cierta manera una unión de dos espíritus que no extingue a ninguno de ellos. No hace al creyente físicamente más fuerte o más inteligente, pero produce una nueva vitalidad espiritual dentro del hombre.

3. Nuestra unión con Cristo es vital. Su vida fluye dentro de la nuestra, renovando nuestra naturaleza interna (Ro. 12:2; 2 Co. 4:16) e impartiendo fortaleza espiritual. Hay una verdad literal en la metáfora de Jesús de la viña y los pámpanos. De la misma manera que los pámpanos no pueden dar fruto si no reciben vida de la viña, nosotros no podemos llevar fruto espiritual si la vida de Cristo no fluye en nosotros (Jn. 15:4).

Se han utilizado varias analogías para iluminar la idea de la unión con Cristo. Algunas se han extraído del ámbito físico. En la reanimación boca a boca una persona realmente respira por otra. Un corazón artificial realiza la función vital de suministrar sangre (y por tanto oxígeno y varios nutrientes esenciales) a las células corporales durante la operación de corazón. Y en el ámbito de la parapsicología, encontramos un gran número de evidencias de que los pensamientos de alguna manera se pueden transmitir de unos individuos a otros. Como Cristo ha diseñado y creado toda nuestra naturaleza, incluyendo nuestra psique, no sorprende que viviendo dentro de nosotros de alguna manera que no podemos entender del todo, es capaz de afectar nuestros pensamientos y sentimientos. Una imagen final, y con justificación bíblica, es la del marido y la esposa. No sólo los dos llegan a unirse físicamente, sino que en el mejor de los casos también se hacen tan íntimos en mente y en corazón que tienen una gran comprensión y entendimiento mutuo. Aunque ninguna de estas analogías en sí mismas pueden darnos una comprensión adecuada, colectivamente pueden aumentar el conocimiento que tenemos de nuestra unión con Cristo.

 

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