La enseñanza bíblica de la Trinidad de Dios

En la doctrina de la Trinidad, encontramos una de las auténticas doctrinas distintivas del cristianismo. De entre todas las religiones del mundo, la fe cristiana es la única en afirmar que Dios es uno y sin embargo hay tres que son Dios. Aunque aparentemente parece ser una doctrina contradictoria y no ha sido expuesta abierta o explícitamente en las Escrituras, las mentes devotas han llegado a ella al buscar hacer justicia al testimonio de las Escrituras.

La doctrina de la Trinidad es crucial para el cristianismo. Se preocupa de quién es Dios, cómo es, cómo obra y cómo uno se debe acercar a él. Es más, la cuestión de la deidad de Jesucristo, que ha sido históricamente un punto de gran tensión, va muy unida a nuestra idea de la Trinidad.

La posición que tomemos sobre la Trinidad también contestará algunas preguntas de naturaleza práctica. ¿A quién tenemos que alabar? ¿sólo al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo o al Dios trino? ¿A quién tenemos que orar? ¿La obra de cada uno de ellos hay que tomarla de forma aislada o tenemos que pensar que la muerte expiatoria de Jesús también es en cierta manera obra del Padre? ¿Se debe pensar que el Hijo es igual en esencia al Padre o se le debe relegar a un estatus un poco inferior?

Formular una postura sobre la Trinidad es un ejercicio genuino de teología sistemática, que requiere todas las habilidades de la teología. Como la Trinidad no se enseña explícitamente en las Escrituras, tenemos que reunir temas complementarios, sacar conclusiones de las enseñanzas bíblicas y decidir qué tipo de vehículo conceptual expresará mejor nuestra forma de entenderla.  Además, como la formulación de la doctrina ha tenido una larga y compleja historia, tenemos que evaluar las construcciones pasadas según el contexto de su periodo y cultura y enunciar la doctrina de una manera que sea igualmente adecuada para nuestra época.

Hay tres tipos de evidencias separados pero relacionados: evidencias de la unidad de Dios, que Dios es uno; evidencia de que hay tres personas que son Dios; y finalmente, indicaciones o al menos indicios de que las tres son uno.

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