Cristología no hipostática
Este punto de vista insiste en que la humanidad de Jesús era impersonal y no tenía una subsistencia independiente, o sea, que el Verbo divino no estaba unido con una persona humana individual. Originalmente, se intentaba que la cristología no hipostática protegiese en contra de la división nestoriana de Jesús en dos personas y la creencia relacionada de que María era sólo la madre de la persona humana. También servía para negar el adopcionismo, que establecía que Jesús era un ser humano con existencia independiente que fue elevado a la categoría de deidad. El punto principal de la cristología no hipostática es que el hombre Jesús no tenía una existencia aparte de la encarnación de la Segunda Persona de la Trinidad. Apoyaba esta tesis negando que Jesús tuviera ninguna personalidad humana individual.
El problema de esta posición es que no pensar en Jesús como en un ser humano individual específico sugiere que el Verbo divino se unió a toda la raza humana o con la naturaleza humana; tomada de forma literal esta idea es absurda. Es cierto que ocasionalmente decimos que Jesús se unió a toda la raza humana, pero lo decimos de forma figurada, basándonos en las características básicas com- partidas por todos sus miembros. No tenemos en mente una unidad física literal con toda la raza humana. Una dificultad adicional de la cristología no hipostática es que en un intento de evitar una herejía, se puede caer en otra. Insistir en que Jesús es personal sólo en su dimensión divina excluye de forma manifiesta algo vital de su humanidad. Negar la humanidad individual de Jesús da a entender que era predominantemente divino. Y eso suena a apolinarismo.
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