Los sujetos del bautismo

La siguiente cuestión lógica trata sobre quiénes son los sujetos adecuados para el bautismo. La cuestión aquí es si hay que defender el bautismo de niños o el bautismo de creyentes (o sea, la posición que dice que el bautismo debería quedar restringido a aquellos que han confesado su fe en la obra expiatoria de Cristo). Hay que señalar que nuestra dicotomía no es sobre el bautismo entre niños y adultos, porque los que rechazan el bautismo de niños estipulan que los candidatos al bautismo deben en realidad haber ejercido la fe. Nosotros defendemos que el bautismo de los creyentes es la posición correcta.

Una de las consideraciones más significativas es la falta de cualquier indicación positiva en el Nuevo Testamento sobre el bautismo de niños. Una admisión impresionante se hizo en "Baptism and Confirmation Today" (Bautismo y Confirmación Hoy), un informe que hizo la Unión de Comités sobre Bautismo, Confirmación y Comunión de la Iglesia de Inglaterra:

"Está claro que los receptores del bautismo normalmente eran adultos y no niños; y debe admitirse que no hay una evidencia concluyente en el Nuevo Testamento sobre el bautismo de niños. Todo lo que podemos decir es que es posible que cuando se dice que “la familia” fue bautizada puede que incluya a los niños (Hch. 16.15, 33; 1 Co. 1.16). Pero de todas formas queda claro que la doctrina del bautismo en el Nuevo Testamento se expresa en relación con el bautismo de adultos, como fue también el caso (con dos o tres excepciones) en los escritores de los tres primeros siglos... en cada caso que se recoge sobre el bautismo en el Nuevo Testamento, el evangelio había sido oído y aceptado, y la condición de la fe (y supuestamente el arrepentimiento) había sido conscientemente cumplido antes de la recepción del sacramento".

Un gran número de estudiosos del Nuevo Testamento ahora admiten este punto. No hacen una afirmación más fuerte que la de que sea posible que el bautismo de toda una familia pueda incluir a los niños.

Sin embargo, algunos estudiosos plantean un enfoque más vigoroso. Entre ellos está Joachim Jeremias, que argumenta que debe haber habido niños en las familias que fueron bautizados. Con respecto a Hechos 11:14 (ver 10:48); 16:15; 16:31-34; 18:8 y 1 Corintios 1:16, declara: “En estos cinco casos la evidencia lingüística nos prohíbe restringir el concepto de ‘familia’ a los miembros adultos. Por el contrario, muestra que es la familia al completo incluyendo todos sus miembros la que recibe el bautismo.” Beasley-Murray, sin embargo, señala que esta línea de argumentación, aunque parece razonable, conduce a conclusiones que van más allá de lo que pretende Jeremias, porque las familias en cuestión experimentan algo más que el bautismo. Beasley-Murray mantiene, por ejemplo, que “según el principio de Jeremias no hay que tener ninguna duda sobre el significado de [Hch. 10:44-48]: todos los familiares de Cornelio escucharon la palabra, todos recibieron el Espíritu, todos hablaron en lenguas, todos fueron bautizados; los niños presentes escucharon la palabra, recibieron el Espíritu, hablaron en lenguas y fueron bautizados. A esto ¡no se permite ninguna excepción!” Por supuesto, hay otra interpretación de este pasaje y de otros como este. Es posible que todos los miembros de estas familias reunieran las condiciones para el bautismo: creyeron y se arrepintieron. En ese caso, por supuesto, todos los individuos habían alcanzado la edad de comprender y de ser responsables.

Otro argumento que se utiliza para apoyar el bautismo de niños es el de los niños que fueron traídos ante Jesús y a los que él impuso las manos (Mt. 19:13- 15; Mr. 10:13-16; Lc. 18:15-17) podrían en realidad haber sido traídos para ser bautizados. La comisión especial sobre bautismo de la Iglesia de Escocia en un informe de 1955 argumenta que la expresión de Jesús: “estos pequeños que creen en mí” (Mt. 18:6) significa que han sido “bautizados en Cristo” (Gá. 3:27).35 El informe además intentaba demostrar que Mateo 18:3; Marcos 10:15 y Lucas 18:17 son análogos a Juan 3:3 y 3:5, y que todos hacen referencia al bautismo. Esto es una elaboración del argumento de Jeremias. Beasley-Murray comenta en esta sección del informe: “Algo de esa exégesis me parece tan improbable que no puedo entender cómo un cuerpo responsable de teólogos de mediados del siglo XX pudo permitir que eso se publicase en su nombre.”

Tanto Jeremias como Cullmann ven Marcos 10:13-16 y sus pasajes paralelos en referencia a la situación de la iglesia primitiva. Ellos creen que estas narraciones se incluyeron en los evangelios para justificar la práctica de la iglesia del bautismo de niños. Es importante observar que los pasajes en cuestión no mencionan el bautismo. Seguramente si el propósito al incluirlos en los evangelios era justificar el bautismo de niños, habría una referencia clara en algún lugar en el contexto inmediato. Cuando Jesús dijo que cualquiera que entrase en el reino de los cielos debería hacerlo como un niño, estaba refiriéndose a la necesidad de confiar de forma absoluta, no al bautismo.

Finalmente, observamos que la defensa del bautismo de niños procede o bien de la idea de que el bautismo es un medio de gracia salvadora o de la idea de que el bautismo, como la circuncisión en el Antiguo Testamento, es un signo y sello de entrada en el pacto. Como ambas ideas se ha demostrado que son inadecuadas, debemos concluir que el bautismo de niños es insostenible. El significado del bautismo requiere que mantengamos la posición del bautismo de los creyentes ya que en ninguna parte el Nuevo Testamento se ofrece una prueba clara de que un individuo haya sido bautizado antes de demostrar fe.