Culpa

Aunque algunas de las palabras examinadas anteriormente implican la idea de culpa, en la palabra ashamse hace explícita. Hablando del acto de pecar, asham' significa “hacer algo equivocado, cometer una ofensa, infligir un agravio.” Se le ha hecho algo a alguien, algo malo por lo que se debe castigar al que lo ha hecho o se debe compensar a la víctima. Y, de hecho, en una tercera parte de los pasajes donde aparece asham' o una palabra relacionada, el significado es de “ofrenda de pecado.” En Números 5:8 significa “indemnización del agravio.” “Y si aquel hombre no tiene pariente al cual sea compensado el daño, se dará la indemnización del agravio a Jehová entregándola al sacerdote, además del carnero de las expiaciones, con que el sacerdote hará expiación por él.” La idea en este caso y en muchos otros es que el daño ha sido hecho por el acto del pecado, y debe haber alguna forma de restitución para arreglar las cosas.

La palabra utilizada en la Septuaginta para traducir la palabra hebrea ‘asham(plēmmeleia), no aparece en el Nuevo Testamento. Sin embargo, hay una palabra en el Nuevo Testamento para “culpable” ('enochos'), que aparece sólo diez veces. Jesús señaló que, sin tener en cuenta el veredicto humano, todo el que odie a su hermano es culpable de asesinato a la vista de Dios (Mt. 5:21-22). Pablo advierte que todo el que comparte la Cena del Señor indignamente es culpable de profanar el cuerpo y la sangre de Cristo (1 Co. 11:27). Y Santiago insistía en que el que ofende un punto de la ley es culpable de todos (Stgo. 2:10). En todos estos usos de la palabra 'enochos', el estándar es la justicia de Dios. El pecador está expuesto al castigo por ofender a Dios. Como hemos visto, en el pensamiento hebreo el castigo es prácticamente inseparable del pecado.