Egoísmo
Otra forma de pecado es el egoísmo: "La elección del ser como fin supremo, lo cual constituye la antítesis del amor supremo a Dios." Este punto de vista fue mantenido por Augustus Strong, y, de una forma un tanto diferente, por Reinhold Niebuhr. Niebuhr sostenía que el egoísmo, la arrogancia, es la principal forma de oposición del hombre contra Dios.
Según Strong, el egoísmo, preferirse a uno antes que a Dios, puede revelarse de muchas maneras. En algunos con apetitos y deseos exagerados, toma la forma de sensualidad. El egoísmo puede también aparecer como desconfianza, volverle la espalda a la verdad de Dios. O se puede manifestar como enemistad con Dios, si concebimos que la santidad de Dios se opone a nosotros y nos castiga. Por lo tanto, el pecado en cualquiera de sus formas es egoísmo. Es preferir nuestras propias ideas a la verdad de Dios. Es preferir la satisfacción de nuestra voluntad antes que la voluntad de Dios. Es amar a uno más que a Dios. Destronar a Dios del lugar que le corresponde en nuestras vidas como Señor, requiere que se ponga a otro en su lugar, y se entiende que se pone uno mismo en el trono.
Una vez más estamos ante una teoría muy elogiable. Desde luego muchos de nosotros la comprendemos, porque sabemos que el egoísmo amarra fuerte nuestras vidas y nos induce a cometer muchos pecados. Sin embargo, hay un problema importante con esta teoría. Algunas cosas de las que hacemos no se pueden considerar egoístas en un sentido estricto de la palabra, sin embargo son pecaminosas. Por ejemplo, están aquellos que pecan contra Dios, no por amarse a sí mismos más que a Dios, sino porque aman más a otras personas. Y otras personas que dan su vida por una causa que es opuesta a la de Dios. Por supuesto, podría decirse que esto es lo que otorga satisfacción a esa gente. Sufrimiento y muerte puede que sea lo que necesitan para cumplir sus necesidades y sentimientos egoístas. Pero este contraargumento implicaría definir “egoísmo” de una manera tan elástica que nada podría contar en contra de la teoría de que el egoísmo es la esencia del pecado, en cuyo caso la teoría sería una declaración sin sentido.
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