Perseverancia: punto de vista arminiano
Los arminianos asumen una visión bastante diferente. Una interpretación temprana de su visión sobre el tema de la perseverancia es la de los remonstrantes. Aunque la posición detallada en la "Sententia Remostrantium" presentada en el Sínodo de Dort es en muchos aspectos bastante moderada, insistiendo sólo en que recaer es posible, posteriores declaraciones de la posición arminiana son más enfáticas. Se basan tanto en las enseñanzas de las Escrituras como en los fenómenos de la experiencia.
La primera clase de materiales bíblicos citados por los arminianos que tratan el tema de la perseverancia son advertencias contra la apostasía. Jesús advertía a sus discípulos sobre el peligro de ser engañados (Mt. 24:3-14). Dijo específicamente: “Mirad que nadie os engañe” (v. 4). Y después de describir varios sucesos que ocurrirían antes de su segunda venida, añadió: “Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, este será salvo” (vv. 11-13). ¿Habría hecho esta advertencia Jesús a sus discípulos si no hubiera sido posible que ellos recayeran y perdieran su salvación? Hay advertencias similares en otras porciones de las Escrituras. Pablo, a quienes los calvinistas con frecuencia citan como apoyo para su posición, sugería que había un carácter condicional en la salvación: “También a vosotros, que erais en otro tiempo extraños y enemigos por vuestros pensamientos y por vuestras malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprochables delante de él. Pero es necesario que permanezcáis fundados y firmes en la fe, sin moveros de la esperanza del evangelio” (Col. 1:21-23a). Pablo también le advirtió a los corintios: “Así que el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Co. 10:12). El escritor de Hebreos fue especialmente vehemente, llamando la atención de sus lectores en varias ocasiones sobre los peligros de recaer y la importancia de estar en guardia. Un ejemplo notable es Hebreos 2:1: “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.” Una advertencia ligeramente diferente la encontramos en 3:12-14: “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios vivo. Antes bien, exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: “Hoy”, para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado, porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.” Es difícil, dice el arminiano, entender por qué se hacían tales advertencias si el creyente no podía recaer.
El arminiano también cita textos que incitan a los creyentes a continuar en la fe. Un ejemplo de estas exhortaciones a la fidelidad, que con frecuencia aparecen en conjunción con advertencias como las que ya hemos señalado, es Hebreos 6:11- 12: “Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.” Pablo testificó sobre su propia diligencia y esfuerzos para mantenerse fiel: “sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:27). La urgencia de los esfuerzos de Pablo por no ser eliminado sugiere que incluso él podía perder su salvación.
Los arminianos también basan su punto de vista en pasajes que aparentemente hablan sobre gente que apostata. Hebreos 6:4-6 es quizá el ejemplo más directo y más citado: “Es imposible que los que una vez fueron iluminados, gustaron del don celestial, fueron hechos partícipes del Espíritu Santo y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndolo a la burla.” Otros ejemplo es Hebreos 10:26-27: “Si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.” Estas son declaraciones claras sobre gente que, habiendo experimentado la salvación, se aleja de ella.
No obstante, la Biblia no se queda simplemente en este nivel abstracto. También recoge casos concretos de personas específicas que apostatan o recaen. Uno de los más vívidos es el del rey Saúl en el Antiguo Testamento. Había sido escogido y ungido rey de Israel, pero al final resultó ser tan desobediente que Dios no respondió a sus oraciones (1 S. 28:6). Rechazado por Dios, Saúl perdió su posición como rey y sufrió una muerte trágica. Un ejemplo llamativo de apostasía en el Nuevo Testamento es el caso de Judas, que fue escogido por Jesús como uno de los doce discípulos. Para un arminiano resulta inconcebible que Jesús escogiera de forma intencionada a alguien no creyente para que fuera uno de sus más íntimos compañeros y su confidente, o que cometiera el error de juzgarlo mal al elegirlo. La conclusión es clara: cuando lo eligió, Judas era creyente. Sin embargo, Judas traicionó a Jesús y terminó su vida aparentemente sin recuperar la fe en Cristo. Seguramente debe haber sido un caso de apostasía. Otros que se mencionan son los de Ananías y Safira (Hch. 5:1-11); Himeneo y Alejandro, que “por desecharla, [la fe y buena conciencia] ... naufragaron en cuanto a la fe” (1 Ti. 1:19-20); Himeneo y Fileto (2 Ti. 2:16-18); Dimas (2 Ti. 4:10); los falsos maestros y los que les siguen (2 P. 2:1-2). Tal como lo ven los arminianos, sólo la línea más artificial de razonamiento puede explicar la impresión obvia de que estos individuos eran realmente creyentes que se apartaron de la fe.
Observemos que los arminianos utilizan dos métodos básicos para formular su teoría:
1. Se centran en los pasajes didácticos que aparentemente enseñan que es posible apostatar.
2. Apuntan hacia los fenómenos históricos, las narraciones bíblicas que hablan de gente específica que aparentemente recayó.
Sin embargo, cuando el autor interpreta directamente que lo que ocurrió (esto es, cuando Pablo afirma que Himeneo y Alejandro habían arruinado su fe) estos pasajes en particular funcionan como material didáctico. Además de ejemplos bíblicos, los arminianos señalan también varios ejemplos extrabíblicos de personas de la historia o procedentes de su experiencia que en un momento dado dieron la impresión de estar totalmente regenerados y sin embargo después abandonaron cualquier muestra de fe cristiana. En estos casos, por supuesto, la línea de argumentación se basa en fenómenos experimentales más que en la enseñanza bíblica.
Finalmente los arminianos también plantean varias objeciones prácticas a la idea calvinista de la perseverancia. Una de las objeciones es que el punto de vista calvinista está en conflicto con el concepto de las Escrituras de la libertad humana. Si es cierto que los que están en Cristo perseverarán y no recaerán, entonces debe ser cierto que no pueden escoger la apostasía. Y si esto es así, no pueden ser libres. Sin embargo, las Escrituras, señalan los arminianos, describen a los humanos como seres libres, porque se les anima repetidamente a que escojan a Dios y claramente se les describe como responsables ante él por sus acciones.
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