Herejías sobre la naturaleza de Cristo

La reflexión sobre la relación entre las dos naturalezas surgió relativamente tarde en la historia de la iglesia. Lógicamente antes estuvieron las discusiones sobre lo genuino y lo íntegro de las dos naturalezas. Una vez que la iglesia había resuelto estas cuestiones, en los Concilios de Nicea (325) y Constantinopla (381), ya era adecuado preguntarse por la relación precisa entre las dos naturalezas. En efecto, el tema a discutir era: “¿Qué significa realmente declarar que era completamente Dios y completamente hombre?” En el proceso de sugerir y examinar algunas respuestas posibles, la iglesia rechazó algunas de ellas por inadecuadas: