La obra del Espíritu Santo en el creyente
La obra del Espíritu Santo en el creyente comienza con la conversión, regeneración y el nacimiento nuevo, llevando al arrepentimiento y la fe en Cristo, y culmina con su morada permanente, transformando los cuerpos en templos de Dios. El Espíritu Santo guía, enseña, recuerda la verdad de Dios, y empodera a los creyentes para llevar una vida de obediencia, producir el fruto del Espíritu, y ser testigos de Cristo, todo esto con el fin de glorificar a Dios y reflejar el carácter de Cristo.
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