Puntos de vista sobre el inicio de la humanidad
Si mantenemos que de verdad Dios comenzó la raza humana con dos personas, Adán y Eva, y que toda la humanidad desciende de esta primera pareja, seguimos teniéndonos que enfrentar a la cuestión de cómo se originaron. Aquí hay una variedad de explicaciones, que se diferencian principalmente en dar más importancia a elementos puntuales o a elementos progresivos en el origen de la raza humana.
Por una parte, la ortodoxia conservadora tiene tendencia a enfatizar los sucesos instantáneos y patentemente sobrenaturales. Se cree que la obra de Dios casi siempre se caracteriza por su inmediatez y discontinuidad, o por bruscos cortes en el proceso natural. Es casi como si un suceso debiera ser claramente sobrenatural para ser considerado obra de Dios. Borden Parker Borne nos cuenta una historia muy oportuna para esto. Un rey oriental pidió a uno de sus consejeros que le mostrase algún signo de las obras maravillosas de Dios. El consejero le dijo al rey que plantase cuatro bellotas. Cuando el rey tras plantarlas miró, vio cuatro árboles crecidos. Creyendo que sólo había pasado un momento, creyó que había sucedido un milagro. Cuando el consejero le dijo al rey que habían pasado ochenta años, y este vio que había envejecido y que sus ropas ahora estaban gastadas, exclamó enfadado: “Entonces no ha sido un milagro.” “Oh sí que lo ha sido, contestó el consejero, es obra de Dios da igual que se tarde un segundo u ochenta años.” El fundamentalismo a veces, parece requerir la acción inmediata, no sólo porque eso es lo que la Biblia enseña, sino porque la instantaneidad parece tener un carácter inherente más sobrenatural.
El liberalismo, por su parte, enfatiza el proceso. Dios obra básicamente en y a través de la naturaleza. Inicia un proceso y lo dirige al objetivo pretendido. No interviene; esto es, no altera desde fuera lo que está haciendo desde dentro del proceso.
La diferencia entre estos dos puntos de vista está realmente en nuestra forma de entender a Dios y su relación con el mundo. El fundamentalista destaca que Dios es trascendente y obra de forma directa o discontinua. Por otra parte, el liberalismo destaca que Dios es inmanente, obrando a través de canales naturales. Cada punto de vista considera que el otro es inadecuado. Sin embargo, como Dios es a la vez trascendente e inmanente se deberían mantener los dos énfasis, o por lo menos, en la medida en que se enseñen en la Biblia.
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