Diferentes perspectivas para tratar el problema del mal

En las anteriores secciones hemos señalado que una solución total al problema del mal está más allá de la capacidad humana. Así que lo que haremos aquí es presentar varias perspectivas que combinadas nos ayudarán a tratar el problema. Estas perspectivas serán coherentes con los principios básicos de la teología expuesta en este sitio. Esta teología se puede caracterizar como un  congruismo que coloca en primer lugar la soberanía de Dios, aunque busca relacionarla de forma positiva con la libertad y la individualidad humana. Esta teología es un dualismo en el que el segundo elemento depende o se deriva del primero. Esto es, hay realidades diferenciables de Dios que tienen una existencia buena y genuina por sí mismas, pero que al final reciben su existencia de él a través de la creación (no por emanación). Esta teología también afirma el pecado y la caída de la raza humana y la consiguiente maldad de cada humano; la realidad del mal y de seres personales demoníacos encabezados por el demonio; la encarnación de la segunda persona del Dios trino, que se convirtió en un sacrificio para la expiación del pecado humano; y una vida eterna más allá de la muerte. En el contexto de esta estructura teológica es donde se presentan los siguientes perspectivas como ayuda para tratar el problema del mal:

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